El pescador
- 10 nov 2016
- 3 Min. de lectura
Hola a tod@s!
Hoy os vengo a hablar de las técnicas de creatividad, que nos ayudan a innovar, a estimular la producción de ideas y su evaluación, ya sea individualmente o en grupo.
Podemos encontrar muchas técnicas y la mayoría muy efectivas, como por ejemplo la Asociación Forzada, que consiste en escribir una lista de palabras al azar y asociar cada una de ellas con un problema o un planteamiento para generar una idea. También encontramos la técnica de Galería de Famosos, para esta se debe realizar una lista de personalidades famosas o de ficción, que admires por diversos motivos y pensar el problema o planteamiento de la idea a desarrollar desde su punto de vista.
Yo en este caso he utilizado una de las técnicas más conocidas como es la de BrainStorming o también llamada Lluvia de Ideas. Este método funciona a partir de las primeras ideas que se nos pueden pasar por la cabeza al hablar de un tema, pregunta, problema u oportunidad.
Utilizando esta última técnica mi compañera de clase Yasmin y yo escribimos un pequeño relato. Nos basamos en cinco fotos y un nombre, y a partir de ahí echamos a volar nuestra imaginación!! Aquí os dejo la pequeña historia, espero que os guste!
"Carlos es un hombre de 50 años que siempre le ha apasionado el mar. Desde joven ayudaba a su padre a pescar todo tipo de peces para luego venderlos a las grandes compañías de alimentos. Y cuando se sentía triste cogía su pequeño barco y partía sin rumbo fijo.
A lo largo de los años Carlos aprendió mucho del oficio gracias a su padre, hasta que un día una terrible noticia le pilló desprevenido. Le anunciaron que su padre había muerto debido a una terrible enfermedad de la cual Carlos no sabía nada.
Después de esta terrible noticia Carlos decidió coger su barco esa misma tarde y zarpar. Con la mala suerte de que ese día había temporal, lo que hizo que a Carlos le pillara una gran tormenta. Luchó y luchó contra las grandes olas que azotaban su barco, pero este no pudo con ellas y acabaron llevando al barco a la orilla de una isla desierta.
Pasaron los años y Carlos seguía en aquella isla sobreviviendo con los frutos que él mismo obtenía en la jungla. Y un buen día, mientras se bañaba en la orilla del mar, divisó la aleta de un tiburón y en vez de entrar en pánico, como cualquier persona normal haría, él se alegró ya que vio la oportunidad de conseguir algo de alimentos y otros materiales para poder fabricar algo que le sirviese de ayuda para sobrevivir.
Entonces salió corriendo del agua y cogió una lanza que había hecho días anteriores y con ella, después de forcejear con el animal, consiguió matarlo. Exhausto por el gran esfuerzo que había hecho, se tumbo en la orilla pensando en lo que acababa de hacer, se acababa de enfrentar a un tiburón que le duplicaba en tamaño y fuerza y aun así pudo matarle. Pensó en qué podía hacer con ese animal, y decidió suministrar su carne para poder alimentarse durante toda una semana y a los dientes les dio diversos usos, como de cuchillos, armas, incluso utilizó uno de los colmillos más grandes y afilados para hacerse un collar y recordar todos los días que mató a un tiburón con sus propias manos. Este suceso le dio fuerza para no rendirse y seguir luchando por sobrevivir en esa isla hasta que alguien diera con él.
Pasados 8 años, Carlos empezaba a envejecer a pasos agigantados debido al clima y a las condiciones de vida que llevaba y empezaba a encontrarse débil, iba perdiendo las ganas de luchar y asumía que nadie iría a por él, ya que estaba en una isla remota, de la cual desconocía hasta el nombre.
Un día de agosto, en plena tormenta de verano, desesperado porque no conseguía hacer fuego para poder cocinar un pez que había pescado es misma mañana decidió adentrarse en la jungla para buscar unas hojas lo suficientemente grandes para poder usarlas a modo de paraguas y que la lluvia no le impidiera hacer fuego. Una vez dentro, sin darse cuenta pisó una serpiente terriblemente venenosa, la cual en un acto reflejo le mordió en el tobillo inyectándole un veneno mortífero. Carlos agonizado de dolor, se arranco del cuello el colmillo del tiburón y lo apretó fuerte en su puño, pensando que él hace años acabó con la vida de un animal tan rápido como la serpiente lo había hecho con él."





















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